Cusco es sin duda un destino mágico, lleno de historia, cultura y tradición.

A 3.450 metros sobre el nivel del mar, la altura es algo que no pasa desapercibido si no tienes una condición física adecuada. Por eso, te recibimos en el hotel con un delicioso té de mate de coca, perfecto para aclimatarse y evitar mareos infortunados o el mal llamado mal de altura.

Superado ello, en Cusco hay mucho por hacer: en el casco urbano, el city tour es genial, ya que los guías te recrean la historia de cada uno de los sitios visitados, te hablan y traducen algunas palabras en quechua (lengua inca) y te enseñan de astronomía inca. Se comienza con la visita al templo de Coricancha, luego a los templos de Sacsayhuaman, Quenqo, Puka Pukara y Tambomachay; cada uno con una historia ancestral que te eriza la piel y que,  sumado a las maravillas de construcciones sin herramientas modernas con las cuales contamos hoy, te deja la boca abierta.

Se termina el día y te dejan al hotel ubicado en el centro histórico. Salir en la noche es lo mejor, puedes caminar por la plaza de armas y encontrarte con la estatua de Manco Capa, visitar el museo Quechua y degustar la gastronomía peruana en una gran variedad de restaurantes desde 5 USD hasta grandes platos de 80 USD.

 

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